La mujer adulta y la salud ósea.

Por: Dra. Frania Pfeffer Burak, Nutrióloga Certificada. Doctora en Ciencias Biomédicas por la Facultad de Medicina de la UNAM.

Ellas.mx.– La etapa del climaterio en la mujer adulta conlleva una serie de cambios importantes que van a tener implicaciones biológicas y psicosociales. La menopausia, que se caracteriza por la suspensión de la menstruación por un período de un año, forma parte del climaterio y ocurre en población mexicana alrededor de los 49 +- 2 años.  En esta etapa hay una disminución en la producción de estrógenos que se ha asociado a la presencia de fenómenos vasomotores (conocidos como bochornos), aumento en el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, deterioro cognitivo y osteoporosis, entre otras alteraciones.  

Osteoporosis significa “hueso poroso” y es el resultado de la disminución de la masa ósea y del deterioro de la microarquitectura del hueso. Es importante mencionar que aunque la osteoporosis regularmente se identifica a partir de la quinta década de la vida, el proceso de remodelado óseo comienza durante el crecimiento fetal y la densidad mineral ósea máxima se alcanza entre los 18 y 30 años.  

Los factores de riesgo para presentar osteoporosis se dividen en modificables y no modificables. Entre los no modificables están: factores genéticos y antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas recurrentes, (60 a 80% de la variabilidad de la masa ósea y el riesgo de osteoporosis se explica por factores hereditarios), ancestría  (ser de origen caucásico, hispano o asiático, dado que las personas de raza negra suelen tener huesos más densos), género (las mujeres tienen 4 veces más riesgo a desarrollar osteoporosis que los hombres, ya que estos tienen huesos más densos y más grandes), entre otros.

Entre los factores de riesgo potencialmente modificables están el tabaquismo, tener bajo peso, pobre consumo de calcio, producción o consumo insuficiente de vitamina D y actividad física insuficiente. Es por esto que para prevenir la osteoporosis se sugiere:

•Consumo de una dieta adecuada. 

•El consumo de dietas ricas en calcio. Con relación a éste, la recomendación para las mujeres adultas es de 1200 mg//día (importante no excederse en el consumo). La principal fuente de calcio en nuestra dieta son los productos lácteos (leche, yogurt y quesos). En un estudio realizado en México se encontró que, 35.8% de la población que consumió lácteos cumplió la recomendación del consumo de calcio mientras que sólo 7.7% de los que no consumieron lácteos la cumplieron. De los consumidores de yogur 59.1% cumplió con la recomendación de calcio, frente a 24.5% de los no consumidores. Las diferencias anteriores se observaron en todos los grupos de edad. En los consumidores, los lácteos contribuyeron con  43.4% del consumo de calcio.

•Vitamina D, exposición a la luz solar entre 5 a 15 µg/día. 

•Realizar ejercicio en forma regular, principalmente aquel en el que se carga el peso del cuerpo, (por ejemplo caminar).

•Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

Los factores relacionados al estilo de vida influyen en el 20-40% del pico de masa ósea en los adultos. Por lo tanto, tomarlos en cuenta es una estrategia importante para conseguir huesos fuertes y una densidad mineral ósea máxima y así reducir el riesgo de osteoporosis en etapas posteriores de la vida.

La prevención de la osteoporosis debe comenzar en la infancia. Pero no debe detenerse ahí. Sea cual sea la edad, los hábitos que se tienen pueden afectar la salud ósea durante el resto de su vida.

 

 

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