Incontinencia, motivo de consulta frecuente.

La salida involuntaria de orina es reconocida como incontinencia urinaria, problema que estima una prevalecía del 25 al 55 por ciento de las mujeres experimentan en la edad adulta. En las pacientes diabéticas el efecto es más común, pues no es raro que los elevados niveles de glucosa en sangre lesionen las terminaciones nerviosas de todo el organismo incluyendo los de la vejiga, lo cual afecta sus funciones.

Existen varias formas de incontinencia, las más comunes son la de esfuerzo, en donde la paciente se queja de salida involuntaria de orina durante los esfuerzos, estornudos o tos. El otro tipo es la incontinencia de urgencia, en donde las mujeres que la padecen tienen dificultad para posponer la micción y casi siempre deben vaciar la vejiga pronto, a la primera señal y sin demora, esta se demuestra en el estudio llamado cistometría y se conoce este trastorno como hiperactividad del detrusor (así se denomina al músculo de la vejiga urinaria).

El Dr. Gerardo Tinoco Jaramillo, médico Ginecólogo adscrito al Hospital Ángeles Metropolitano de la Ciudad de México explica a LaSalud.mx: “la incontinencia urinaria aumenta en forma gradual durante la etapa de adulta joven y la obesidad es un factor de riesgo significativo e independiente para presentar la enfermedad, la menopausia también aumenta la disfunción urinaria, el tabaquismo y el daño pulmonar que ocasiona también aumentan en forma significativa el riesgo, al igual que el número de partos. Las enfermedades como la diabetes en sí, cuando hay elevados niveles de azúcar pueden dar aumento del número de micciones (poliuria) y con frecuencia la obesidad que llegan a padecer con el daño neurológico dan neuropatía, lo que ocasionaría incontinencia de urgencia también”.

“Además, hay que recordar que la uretra (conducto por el que fluye la orina al exterior) es muy corta en la mujer, mide entre 3.5 centímetros, en comparación con el hombre que alcanza longitud de 20 centímetros. Este hecho hace que prácticamente cualquier mujer con gripe intensa o enfermedad respiratoria que le provoque tos enérgica tenga algún grado de incontinencia urinaria, aunque es evidente que será peor si se trata de alguien que se encuentra en la etapa madura o la tercera edad”.

“Cuando la vejiga cae”

Es importante hacer mención de una causa común de incontinencia urinaria, la llamada cistocele, problema que se genera debido a que la pared muscular que divide a vejiga y vagina, se debilita, lo cual permite que una parte de la primera, que es una especie de bolsa destinada a contener la orina, se “caiga” o “baje” por el canal vecino, entorpeciendo el trabajo del sistema y esto es frecuente cuando se tiene antecedente de múltiples partos o productos muy grandes.

La causa más común del cistocele es el estiramiento superior al normal del canal de parto durante uno o más alumbramientos. Igualmente se puede haber descenso de la vejiga por enfermedad pulmonar crónica con tos u obesidad. Como efecto del cistocele está la incontinencia urinaria conocida como de esfuerzo, la cual se manifiesta al agacharse, toser, estornudar, reír o subir escaleras, con pequeñas emisiones de orina que no pueden ser contenidas.

La incontinencia urinaria, además de molesta, origina problemas en la autoestima y afecta las relaciones sociales y de pareja. Además, es condicionante de infecciones en el área genital femenina, como lo explica el Doctor Tinoco Jaramillo, quien refiere que en el caso del cistocele se forma una especie de reservorio de orina que puede originar acumulación de microorganismos e infecciones, al no haber un vaciamiento completo de la vejiga.

Para determinar con toda precisión el origen de la incontinencia urinaria, la mujer debe someterse a estudios como una historia clínica, examen de orina, urocultivo y en casos seleccionados, estudios especiales como serían la cistoscopia, uroflujometría y urodinamia multicanal. Si en los resultados se presenta como causa el cistocele, existe la posibilidad de una cirugía que corrija la anatomía de la región o reforzar la zona de unión de la uretra con la vejiga con lo que se puede recobrar la continencia y llevar una vida prácticamente normal.

Por otra parte, cuando el problema de la incontinencia es leve únicamente de esfuerzo se puede seguir terapia conductual, en donde se asesora a la paciente en ejercicios para fortalecer los músculos del piso pélvico y terapias de micción programada y en ocasiones medicamentos como los estrógenos locales entre otros.

Por lo que sí los síntomas afectan la calidad de vida la paciente debe de acudir a consulta médica, para su correcto diagnóstico y tratamiento.

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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