Estrategia para el control del tabaco, promover la igualdad en salud

Durante la presentación de la investigación “Impuestos al tabaco y políticas para el control del tabaco en Brasil, México y Uruguay”, investigadores mexicanos confirmaron que la prevalencia de consumo de tabaco en el país es más alta entre la población con mayor nivel socioeconómico; sin embargo, los fumadores más pobres destinan una proporción mayor de su ingreso a cigarros que los fumadores más ricos, y por lo tanto, el impuesto al tabaco que pagan los fumadores más pobres también es relativamente mayor, es decir, es regresivo.

En el mundo, el consumo de tabaco está principalmente concentrado en la población más pobre, por lo que los efectos negativos del consumo de tabaco también afectan más a esa población, aumentando las desigualdades en salud. En ese sentido, las políticas para el control del tabaco deben tomar en cuenta esas diferencias en el consumo.

Un aspecto pendiente de análisis en el tema de los impuestos al tabaco en Brasil, México y Uruguay era conocer su efecto esperado según el nivel socioeconómico; por eso, los objetivos del proyecto se centraron en el comportamiento de la epidemia de tabaquismo por nivel socioeconómico para los tres países, así como en analizar las diferentes reacciones ante el incremento de los impuestos al tabaco.

Los resultados de los modelos estadísticos para México muestran que el incremento de los precios a través de impuestos reduce el consumo de cigarros, lo que confirma que son una herramienta efectiva para el control del tabaco. Sin embargo, no se encontraron diferencias en el efecto de los impuestos por grupos de ingreso, es decir, los impuestos en México parecen tener el mismo efecto entre los pobres que entre los ricos. Esto es consistente con el comportamiento de la prevalencia de consumo de cigarros entre 2000 y 2012, pues se redujo en el tercil más pobre de la población, así como en el tercil más rico.

Erick Antonio Ochoa, Director de Iniciativas para el Control del Tabaco de la Fundación InterAmericana del Corazón México, señaló que “aún cuando esta investigación sugiere que para disminuir el consumo es recomendable incrementar impuestos a productos de tabaco, los cuales parecen tener el mismo efecto entre pobres y ricos, la reforma fiscal aprobada este año es el más grave retroceso de los últimos 18 años: por primera vez desde 1995, en vez de aumentar o mantener impuestos vigentes, el Congreso de la Unión determinó eliminar impuestos específicos a puros y tabacos labrados. Lo más grave es que lo hizo con el silencio cómplice de la Secretaría de Salud, que nada hizo por defender el derecho a la salud de millones de mexicanos”.

“Con un producto que se consume más entre población de ingresos altos, como son los puros, al eliminar impuestos y aumentar su accesibilidad, previsiblemente habrá más consumidores entre población de ingresos medios y bajos. Estas no son buenas noticias para un sistema público de salud cuyo financiamiento pesa sobre toda la base de contribuyentes de todo el país”, acotó.

En Brasil y Uruguay también se ha reducido la prevalencia de fumadores en los últimos años, pero a diferencia de México, hay más fumadores entre la población con menor nivel socioeconómico, coincidiendo los tres países en que los fumadores pobres gastan una proporción mayor de su ingreso en cigarros que los fumadores más ricos.

Alejandro Ramos-Carbajales, coordinador de la investigación en Uruguay para la Fundación InterAmericana del Corazón México, señaló que “los impuestos al tabaco son la política más costo efectiva, pero necesita de otras medidas que se enfoquen en los más pobres. Es necesario implementar una combinación de políticas que incluya impuestos más altos, otras medidas de amplio alcance como ambientes 100% libres de humo de tabaco y medidas personalizadas como mejores servicios de cesación y breve consejo médico, especialmente para los más pobres”.

“En Uruguay no sólo se fuman cigarrillos manufacturados, sino también muchos fumadores consumen tabaco para armar, entre ellos los más pobres y las mujeres. Por lo tanto, una política de impuestos más altos en Uruguay tendrá que considerar mayores impuestos para el tabaco de armar que tradicionalmente los tiene mucho más bajos que los cigarrillos, así como enfrentar el contrabando que representa el 12% del consumo de cigarrillos”, concluyó el investigador.

Los resultados de Brasil y Uruguay confirman la efectividad de los impuestos para reducir el consumo de cigarros, aunque debido a la concentración de fumadores entre la población más pobre y a que gastan una porción mayor de su ingreso en cigarros, los impuestos son regresivos como en México.

Por ello, es importante implementar medidas específicas para promover el cese entre la población más pobre, además de otras que mejoren su salud en general, las cuales pueden financiarse a través de los recursos que genere el impuesto especial, según señalan los Resultados para México publicados por la Fundación InterAmericana del Corazón México.

En el caso de México, el comportamiento actual de la prevalencia en adolescentes sugiere que las mujeres jóvenes deben considerarse un grupo de la población hacia el cual deberían enfocarse las políticas de control de la epidemia del tabaquismo.


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