Enfermedades cardiovasculares, segundo lugar en mortalidad de los mexicanos.

En México, las enfermedades cardiovasculares ocupan el segundo lugar como causa de mortalidad, después de la diabetes mellitus; tan sólo en 2011, la Organización Mundial de la Salud, indicó que estos padecimientos son la causa del 26% de la muerte de los mexicanos.

A nivel mundial, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial del Corazón se estima que en 2030 casi 23,6 millones de personas morirán por alguna enfermedad cardiovascular.

Algunas las consecuencias de las enfermedades cardiovasculares son accidentes cerebrovasculares, hipertensión, obstrucción de las arterias, insuficiencia cardíaca, ataques al corazón entre otras. Algunos factores de riesgo que se reconocen son: edad, tabaquismo, diabetes, presión arterial alta, colesterol y/o triglicéridos elevados, antecedentes familiares, estilo de vida sedentario, obesidad y estrés.

Cristóbal Thompson, Director Ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), señaló que a nivel global el desarrollo de nuevos medicamentos de la industria farmacéutica ha reducido la probabilidad de fallecimiento por enfermedades cardiovasculares un 87% y los riesgos de infarto en un 60%.

Agregó, que  la investigación, desarrollo y descubrimiento de nuevos medicamentos así como la disponibilidad de estos tratamientos innovadores ha progresado en los últimos años a fin de prevenir, controlar y tratar enfermedades crónicas no transmisibles entre las que se encuentran las cardiovasculares.

De acuerdo a la Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA),   de 400 medicamentos que se encuentran en desarrollo, 48 de ellos se refieren al tratamiento de insuficiencia cardíaca y la enfermedad isquémica del corazón.

De esta forma, la industria farmacéutica trabaja en generar innovación siempre a favor del cuidado de la salud mediante la invención y el desarrollo de nuevos tratamientos así como también en el desarrollo de versiones mejoradas de medicamentos ya existentes o nuevas dosificaciones para los pacientes, reconociendo las posibilidades de vencer diversas fases de las enfermedades.

Aunado a  la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, para la industria farmacéutica es de importancia la detección temprana, la adherencia al tratamiento así como la educación continua del paciente y la capacitación de los profesionales de la salud, pues se reconoce en estas tareas las vías para enfrentar la enfermedad  y que no se conviertan no sólo en una amenaza a la salud pública, sino financiera del Estado, dado que en el país se existen un aproximado de 15 millones de hipertensos.

“Paralelamente, la industria de investigación, debe ser un actor estratégico para la transformación de la salud de los mexicanos, a través de la innovación farmacéutica, donde la colaboración con otras entidades de la sociedad como gobierno, academia y especialistas de la salud, sitúe en el centro al paciente y de manera conjunta coadyuve al acceso efectivo a terapias cada vez más seguras y eficaces en el sector público y privado”, concluyó Cristóbal Thompson.

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