Hipertensión arterial mal controlada, puede tener graves consecuencias


 
  • No siempre da síntomas, por lo que se recomienda la revisión de la presión arterial
 
  • Hay más posibilidad de tener problemas de presión arterial alta si la persona consume sal en exceso, es obesa y fuma
 
La elevación de la tensión arterial puede afectar el funcionamiento del corazón, cerebro y riñones, con peligro de derrame cerebral o de infarto al corazón, que dejan a la persona con secuelas irreversibles o incluso le causan la muerte.
 
Y es que cuando el corazón late, bombea sangre hacia las arterias y les crea una presión que hace que la sangre circule por todo el cuerpo.
 
La tensión arterial se mide en dos cifras. La primera registra la presión sistólica (que se produce en las arterias cuando late el corazón) y la diastólica (aquella que se registra cuando el corazón descansa entre latidos).
 
Si la presión sube por encima del límite normal, que se cifra en 145/90 en los adultos, se produce hipertensión arterial, una enfermedad común que afecta a más del 20% de los adultos entre 40 y 65 años de edad y a otro 20% de quienes tienen diabetes u otros problemas cardiacos.
 
En entrevista, Agustín Villarreal González, jefe del servicio de Hospitalización del Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”, alertó que uno de los mayores peligros es que se trata de un mal silencioso porque algunas personas no tienen síntomas, otras tienen dolor de cabeza, mareos, zumbido de oídos y problemas de visión con sensación de que se ven manchas, de ahí la importancia de la prevención.
 
El riesgo aumenta conforme se acumulan los factores de riesgo, como el tabaquismo, falta de actividad física, sobrepeso, obesidad, colesterol y triglicéridos elevados, diabetes, por ello, mientras menos factores haya, el tratamiento es más sencillo, incluso sin necesidad de medicamentos.
 
Dijo que el consumo de sal en exceso es otra de las causas de la hipertensión  debido a que sus moléculas retienen agua en el organismo, y la presencia de más líquido del normal dificulta a las arterias llevar sangre a los tejidos porque aumenta la resistencia.
 
Los infartos son la consecuencia más frecuente de la hipertensión arterial porque las arterias deben hacer esfuerzos adicionales debido a que tienen disminuida “la luz”, la función y resistencia, que se complica cuando hay retención de agua por el exceso en el consumo de sal, “es como hacer doble o triple esfuerzo para empujar una columna líquida”.
 
El especialista del Instituto Nacional de Cardiología subrayó que se han determinado algunos factores de riesgo que incrementan la propensión a padecerla, como son la obesidad, consumo elevado de sal, alcohol, tabaco, falta de ejercicio, estrés y antecedentes familiares de hipertensión.
 
Por eso es fundamental que la persona se realice controles periódicos y, de padecer hipertensión, combine el tratamiento prescrito por su médico con una dieta más saludable y ejercicio físico.
 
Hizo hincapié en la necesidad de fomentar de manera permanente el autocuidado de la salud desde la infancia para que los niños conozcan los riesgos y las consecuencias de este problema de salud.
 
 

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