La alimentación para tu bebe

La introducción de los alimentos sólidos en la dieta del bebé debe ser paulatina para observar la manera en que reacciona a ellos

Durante la lactancia, las mamás requieren de una dieta alta en calorías
 
La alimentación en el primer año de vida de tu bebé es fundamental, ya que establece hábitos y preferencias en la forma de comer que va a conservar a lo largo de toda su vida, por lo tanto es importante empezar de una manera adecuada con el fin de evitar problemas de nutrición y salud a largo plazo.
 
Según lo determine su pediatra,  durante los primeros 4 o 6 meses de vida tu bebé, debe de ser alimentado exclusivamente con leche materna o formula (leche en polvo que se comercializa en envases metálicos o latas por ser la mejor manera de conservar su frescura y cualidades nutritivas).
 
Con el fin de prevenir alergias y/o intolerancias, es importante introducir paulatinamente los alimentos sólidos a tu bebé cuando tenga entre 4 a 6 meses de edad. Sin embargo, es necesario consultar con el pediatra o el nutriólogo para indicar y establecer una dieta adecuada. 
 
Algunas señales que te pueden indicar que tu bebé está listo para alimentos sólidos pueden ser cuando:
     
Haya duplicado el peso de cuando nació o pese por lo menos 6 kg.
Pueda controlar su cabeza y tronco
Demuestre mayor apetito
Demande más de 8 tomas de leche al día
 

La variedad de alimentos en el menú de tu bebé
 

Es importante ofrecerle a tu bebé los alimentos de forma gradual, ordenada y complementarios a la leche materna o formula láctea. Un inicio pueden ser los cereales, frutas y verduras. Conforme crezca se deberán integrar otros alimentos como carnes, leguminosas y mayor variedad de frutas y verduras. Se debe iniciar con probaditas e ir aumentando gradualmente la cantidad de alimento para identificar alguna posible alergia o intolerancia.
 
Alimentos como el cacahuate, chocolate, huevo, leche entera, chocolate, pescados, cítricos, que pueden favorecer  alergias con mayor frecuencia, especialmente si se consumen en el primer año de vida.
 

Recomendaciones
 
Los jugos de manzana y pera contienen sorbitol que pueden ocasionar diarrea, si se ingieren en gran cantidad.
 
Procura mantener los alimentos peligrosos fuera del alcance de tu bebé (nueces, palomitas, zanahoria cruda, dulces), ya que pueden causar obstrucción de la vía respiratoria en los niños menores de 3 años.
 
Cuando las circunstancias lo permitan, se pueden ofrecer alimentos preparados comercialmente, por ejemplo, los alimentos enlatados pueden ser una buena opción de alimentación, ya que no tienen conservadores químicos, solo sal y azúcar como la que se usa en casa. Los alimentos enlatados pueden ser una buena opción de alimentación porque conservan sus nutrientes; son seguros porque fueron preparados higiénicamente y con estricto control de calidad. Piensa que las latas son tan confiables que precisamente han sido elegidas para conservar el primer alimento que un ser humano consume después de la leche materna: la fórmula o leche en polvo.
 
 Es importante introducir un alimento a la vez, cada 3 o 5 días, con el fin de identificar la tolerancia adecuada al mismo. Se puede ofrecer una o dos cucharaditas e ir incrementando gradualmente la cantidad. Inicialmente, tú bebé puede sacar el alimento de su boca, lo cual no significa que no le guste, este reflejo desaparecerá a medida que aprenda a deglutir. Si el rechazo es muy marcado, es posible que tú bebé todavía no este preparado para los alimentos sólidos. Si sospechas que algún alimento este causando alguna reacción alérgica a tu bebé, suspéndelo y consulta inmediatamente a su pediatra
 

 
Recomendaciones de alimentación para las mamás durante la lactancia.

 
Las mujeres que amamantan a su bebé deben obtener sus nutrientes con una dieta  bien balanceada y variada. Se recomienda además asegurarse de obtener la cantidad adecuada de calorías. La madre debe asegurarse de obtener una nutrición adecuada tanto para ella como para el bebé. 
 
Probablemente ahora que tienes que cuidar a tu bebé, vas a tener poco tiempo para preparar una comida completa y balanceada, una buena opción es recurrir a los alimentos enlatados, porque:
                   
Conservan sus nutrientes: vitaminas, minerales, proteínas, etc.
Son preparados higiénicamente.
Existe gran variedad de alimentos enlatados, desde frutas, verduras, pescados, hasta alimentos preparados como guisados, sopa, frijoles, etc.
       
 Estas recomendaciones te pueden ahorrar mucho tiempo en la preparación de tus comidas y te asegura una adecuada nutrición para ti y tu bebé. Recuerda que debes consumir diariamente:
 
Leche, yogur y queso: ingerir por lo menos cuatro porciones 


Carnes, aves, pescados, fríjoles secos, huevos y nueces: ingerir por lo menos tres porciones 
Verduras: ingerir por lo menos de tres a cinco porciones 
Frutas: ingerir de dos a cuatro porciones (escoger dos alimentos ricos en vitamina C y en ácido fólico y un alimento rico en vitamina A) 


Pan, cereal, arroz y pasta: ingerir alrededor de seis a once porciones 
Grasas, aceites y dulces: sin restricciones, pero no hay que abusar de ellos. 
Esta es sólo una guía. Es probable que la persona necesite comer más de acuerdo con su talla y nivel de actividad.
 

Beber líquidos 

         
Las madres lactantes necesitan un consumo adecuado de líquidos para mantenerse hidratadas. La mayoría de los expertos recomienda tomar suficiente líquido para calmar la sed. Ocho porciones de 236 ml de líquidos tales como agua, leche o jugo es buena meta.
 

Cafeína, alcohol y tabaquismo

 
Una madre lactante puede consumir sin problema cantidades moderadas de cafeína (equivalente a una a dos tazas de café diarias), sin ocasionar daño a su bebé; pero el consumo de cualquier cantidad de cafeína superior a esto puede causar agitación y dificultad para dormir al bebé.
        
 El consumo de alcohol debe evitarse durante la época de la lactancia, dado que se ha encontrado que el alcohol puede interferir con el reflejo de salida de la leche. Un trago ocasional que no exceda los 60 ml de alcohol puede ser seguro, pero se debe consultar con el médico acerca de los riesgos asociados.
 
  Si la madre es fumadora, es una grandiosa oportunidad para dejar el hábito por ella misma y por el bebé, ya que la nicotina y otros químicos provenientes del cigarrillo se encuentran en la leche materna.
 

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