En otoño-invierno se incrementan 30% las infecciones respiratorias

Se recomienda vacunarse contra neumococo e influenza estacional, consumir abundantes frutas y verduras y abrigarse bien
 
Ante las bajas temperaturas que se registran en la mayor parte del país, la población, sobre todo niños, adultos mayores y personas con alguna enfermedad crónica, debe procurar no salir a la calle, comer abundantes frutas y verduras ricas en vitamina A y C, como zanahoria, mandarina, guayaba, naranja y papaya y abrigarse bien, para disminuir el riesgo de desarrollar alguna enfermedad respiratoria.
 
La especialista del Hospital General de México, Carolina Luna, afirmó que el cambio de temperatura, la humedad en el ambiente, las características anatómicas y la capacidad de resistencia del sistema inmune, además del contacto con personas infectadas, son factores que facilitan el desarrollo de infecciones respiratorias, por lo que en otoño invierno se incrementa hasta 30% el número de consultas por esa causa.
 
Detalló que en esta temporada invernal hay mayor riesgo de que las personas padezcan alguna infección respiratoria debido a que el frío condiciona la presencia de inversión térmica, ocasionando que los contaminantes, en lugar de subir y expandirse, se queden y estén más tiempo en contacto con la persona.
 
Por otra parte, explicó que el mecanismo fisiológico para desarrollar una enfermedad respiratoria tiene que ver con que en el sistema de defensa, que va desde la nariz hasta la tráquea y bronquios, disminuye la actividad de los solios, que son los encargados de la movilidad de la secresión mucosa. Aunado a que la congestión de la nariz obliga a respirar por la boca y esto ocasiona que el aire pase directo sin filtrarse ni calentarse.
 
Puntualizó que el tabaquismo en casa, las alfombras, animales como gatos, perros y aves y las plantas complican estas enfermedades porque sensibilizan el sistema inmune. En ese sentido, recomendó que en época de frío se deben ventilar las habitaciones cuando no haya nadie, lavar con frecuencia los tapetes y alfombras o de preferencia evitarlos, al igual que las plantas y animales.
 
En entrevista, hizo hincapié en que se deben consumir abundantes líquidos, frutas y verduras ricas en vitamina A y C, debido a que estos nutrientes contribuyen a la formación del hepitelio respiratorio, que es un mecanismo de defensa. Sin embargo, también se deben atender las anteriores recomendaciones y tener una dieta balanceada, porque una medida preventiva, por sí sola, no disminuye el riesgo. 
 
Dio a conocer que las infecciones respiratorias son la primera causa de consulta pediátrica en el ámbito público y privado. Del total, entre 80 y 90% son virales y se curan por sí solas si la persona toma las medidas de precaución adecuadas, es decir, evita salir a la calle, está en reposo, bien nutrida e hidratada.
 
En este sentido, enfatizó que cualquier menor que tenga una infección de vías respiratorias de cualquier tipo, se debe llevar con el pediatra para que lo valore y le dé el tratamiento adecuado.
 
La especialista indicó a los padres de familia de los menores de seis meses que deben tener presentes algunos datos de alarma para sospechar que la infección puede ser grave y requerir atención médica: esos bebés en lugar de fiebre, presentan disminución de la temperatura corporal, están irritables, decaídos, sin apetito, con respiración rápida en reposo, se les sumen las costillas y se quejan.
 
También recomendó aplicar las vacunas contra neumococo e influenza, pero advirtió que de no tomar medidas de precaución adecuadas, el menor se puede enfermar por contagio de algún otro agente contra el cual no protegen las vacunas.
 
Dijo que del total de casos de infecciones respiratorias, 15% se complica con sinusitis, otitis y neumonía, debido a que el proceso viral favorece que la persona se pueda infectar con una bacteria, dependiendo de su condición física y del ambiente.
 
Las infecciones respiratorias agudas generalmente se autolimitan en un periodo de siete a 14 días, es decir, sin necesidad de medicamentos, tiempo durante el cual desaparecen los síntomas como congestión nasal, dolor de garganta y febrícula.
 
Añadió que la tos es un dato de alarma para saber si la infección puede ser grave o no. Se debe evaluar su forma, es decir, seca o con flema; su evolución; si es por golpe; si el menor tose aun en reposo o sólo cuando tiene actividad como correr y jugar, y si además se acompaña de congestión de nariz y garganta.
 
 

Acerca Redacción

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