Cáncer de riñón, enfermedad agresiva

La única alternativa de tratamiento es la cirugía


La presencia de sangre en orina (hematuria) que no se acompaña de otro malestar, puede ser un síntoma de cáncer de riñón, una enfermedad que cuando inicia es asintomática; no obstante, conforme avanza es muy agresiva, invade otros órganos y deja pocas posibilidades de control.


A los cinco años, independientemente del avance de la enfermedad, sólo 65% de los pacientes vive, debido a que es un tumor muy resistente a los tratamientos tradicionales como la quimioterapia y, en algunos casos, desde que inicia invade otros órganos (metástasis), lo que dificulta su control.


De acuerdo con datos del Hospital General de México, de la Secretaría de Salud, el cáncer de riñón representa del 2% al 3% de todas las enfermedades malignas del adulto, es el noveno más frecuente en el hombre y el décimo tercero en la mujer.


El tabaquismo es un factor determinante en el desarrollo de esta enfermedad, debido a que las sustancias que contiene generan trastornos genéticos que producen cáncer. También influyen los antecedentes familiares, padecer insuficiencia renal que requiera diálisis y la enfermedad de Von Hippel-Lindau que es un trastorno genético, así como la exposición a productos tóxicos.


Cuando empieza a crecer, se puede palpar una masa y tener síntomas de fiebre, ataque al estado general, pérdida de peso y de apetito, escalofrío y otros síntomas y en alrededor de un tercio de los pacientes se disemina a otros órganos como pulmón, hueso y ganglios.


Se puede presentar desde la niñez, pero la incidencia más alta se registra entre los 50 y 70 años, por lo que se considera una enfermedad progresiva, asociada al envejecimiento.


Para confirmar su diagnóstico, se solicita al paciente estudios generales de orina, ultrasonido renal, urografía excretora, que consiste en la administración de un líquido especial por vía endovenosa, y la tomografía computarizada para identificar los tumores.


También se requieren estudios de laboratorio, como biometría hemática, química sanguínea, estudio general de orina, calcio sérico y eritropoyetina.


La única opción curativa del tumor por cáncer renal es la cirugía; no obstante, también se utiliza terapia adyuvante con progrestágenos, interleucinas e interferón alfa 2, sobre todo cuando, por lo avanzado del tumor, la cirugía ya no es curativa. Aunque los resultados son poco claros para considerarlos agentes de primera elección.

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